Impuestos en Estados Unidos
Nota: Este artículo tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera hacemos un recorrido por los impuestos más importantes que el expatriado tendrá que considerar en Estados Unidos. En la segunda damos algunos consejos de cómo presentar la declaración del impuesto de la renta cada año.
Como todos los países desarrollados, Estados Unidos tiene una estructura de impuestos en tres niveles: nacional, regional y local. En EE.UU. estos tres niveles se corresponden con los gobiernos federales, estatales y locales, respectivamente. Los impuestos gravan la renta, la nómina, la propiedad, las ventas, las ganancias de capital, los dividendos, las importaciones, las sucesiones y las donaciones, como en otros lugares. Sin embargo, en 2020, los impuestos recaudados por estos tres niveles combinados ascendieron al 25,5 % del PIB, por debajo del promedio de la OCDE del 33,5 % del PIB. Estados Unidos tuvo el séptimo ratio más bajo entre los ingresos fiscales y el PIB entre los países de la OCDE, solo por detrás de Méjico, Colombia, Chile, Irlanda, Costa Rica y Turquía. Vemos esta información representada de forma gráfica a continuación, aunque con datos algo más antiguos (2009). En cualquier caso el peso impositivo en Estados Unidos apena ha variado en dicho periodo.
Voy a destacar un evento histórico que es importante recordar, en lo que se refiere a Estados Unidos. El conflicto detonante que inició la revolución que llevó a Estados Unidos a convertirse en un país independiente fue… un conflicto de impuestos. El slogan del momento, que los niños aprenden aún ahora en la escuela, fue: Taxation without representation. Impuestos, pero sin representación. Los americanos no perdonaban a los británicos que les gravasen con impuestos, y al mismo tiempo les dejasen sin voto en los asuntos de gobierno del país, lo que consideraban una tiranía. Más específicamente el Stamp Act de 1765, ley según la cual la Corona Británica exigía el pago de un impuesto por cada documento que los colonos americanos firmasen, enfureció a dicha comunidad y puso en marcha el proceso revolucionario. Todavía en la actualidad, una parte importante de la sociedad americana sigue recordando estos hechos, especialmente cuando se discute el posible incremento de algún impuesto.
Los impuestos en EE.UU. recaen mucho más sobre la renta del trabajo que sobre la del capital, como en la mayoría de los países. Los ciudadanos y residentes pagan impuestos sobre los ingresos mundiales y se les permite un crédito por impuestos extranjeros, lo mismo que sucede en España. Donde hay una divergencia es en que Estados Unidos es uno de los tres países del mundo que grava a sus ciudadanos no residentes sobre los ingresos mundiales, de la misma manera y con las mismas tasas, que los residentes (los otros son Eritrea y Hungría). Esta anomalía fue recurrida a nivel judicial, pero el Tribunal Supremo confirmó la constitucionalidad de la imposición de dicho impuesto en el caso de Cook v. Tait. De esta obligación hablamos en otro artículo.
Impuestos Federales
IRS (Internal Revenue Service) es la agencia tributaria federal de Estados Unidos, equivalente a la AEAT. Las siglas IRS imponen el mismo respeto en la sociedad americana que la palabra Hacienda en la española. Las tasas impositivas marginales federales varían del 10% al 37% de los ingresos imponibles y se corresponden con los tramos de la figura. La tabla de la izquierda se corresponde con los tramos para matrimonios que hacen la declaración conjunta y la de la derecha con personas presentando la individual.
La mayoría de los gastos comerciales reducen los ingresos imponibles, aunque se aplican límites a algunos gastos. Las personas físicas pueden reducir los ingresos imponibles con asignaciones personales y ciertos gastos no comerciales, incluidos los intereses de la hipoteca de la vivienda, los impuestos estatales y locales, las contribuciones benéficas y los gastos médicos y otros gastos incurridos por encima de ciertos porcentajes de los ingresos. Los plazos de presentación de la declaración van, normalmente, del 1 de enero al 15 de abril para el ejercicio del año previo; es decir, bastante más pronto que España, que va del 6 de abril al 30 de junio.
Impuestos estatales
Las tasas impositivas estatales y locales varían ampliamente según la jurisdicción, del 0% al 14,63% de los ingresos. La gráfica a continuación muestra un mapa con el máximo tipo marginal por estado.
Las reglas estatales para determinar el ingreso sujeto a impuestos a menudo difieren de las reglas federales. Muchos funcionan por tramos, pero también hay 10 estados que tienen un tipo fijo, para todos los niveles de ingresos. Las tablas a continuación muestran tanto la lista de dichos estados, cada uno con su tipo, como un ejemplo de los tramos y los tipos asociados al estado de Nueva Jersey, para matrimonios. Como se puede ver, aunque este estado es uno de los que tiene un tipo marginal máximo muy elevado, el tipo que aplica para ingresos hasta medio millón al año es de 6,37%. Realmente si excluimos a los millonarios, el tipo medio de estos estados como Nueva Jersey no es tan diferente al de los estados con tipo fijo. También existen algunos estados (los casos más famosos son Tejas y Florida) que directamente NO tienen este impuesto; un ejemplo más, de los muchos que hemos dado en este site, de cómo puede ser más importante para el expatriado negociar con su empresa su lugar de residencia en Estados Unidos que su salario.
Los impuestos estatales generalmente se tratan como un gasto deducible para el cálculo de impuestos federales, aunque la ley fiscal de 2017 impuso un límite de $10.000 en la deducción de impuestos estatales y locales ("SALT"), lo que elevó la tasa efectiva para personas de ingresos medios y altos en estados de alto nivel impositivo (como California, Nueva York y Nueva Jersey).
Aunque el periodo de declaración estatal suele coincidir en plazos con el federal, los estados exigen una declaración por separado, que se remite a su propia administración de impuestos. Sin embargo, una parte relevante de la información que se usa para el cómputo de dichos impuestos es similar.
Impuestos sobre la nómina
Son impuestos del gobierno federal y todos los estados. Estos incluyen los impuestos de la Seguridad Social y Medicare, que pagan tanto los empleadores como los empleados, a una tasa combinada del 15,3%. El de la Seguridad Social se aplica solo a los primeros $147.000 de salario (2022). Hay un impuesto adicional de Medicare del 0,9% sobre los salarios superiores a $200.000. Los empleadores deben retener impuestos de la renta sobre los salarios. También se aplica un impuesto de desempleo y otros gravámenes a los empleadores. Estos conceptos se aplican de forma similar a las nóminas de los españoles y de muchos otros países. Los impuestos sobre la nómina han aumentado drásticamente como parte de los ingresos federales desde la década de 1950, mientras que los impuestos sobre la renta de las empresas han disminuido como parte de los ingresos.
Impuesto sobre la propiedad
Son impuestos de la mayoría de los gobiernos locales que aplican en función del valor de mercado de una propiedad. El más cuantioso y relevante es el relativo a la propiedad de la vivienda, similar al IBI en España, aunque algunas jurisdicciones gravan algunas formas de propiedad comercial. Las reglas y tasas de impuestos a la propiedad varían mucho con tasas medias anuales que van desde el 0,2% al 1,9% del valor de una propiedad según el estado. El gráfico adjunto muestra estas variaciones a nivel de condados.
IVA
La mayoría de los estados y algunas localidades imponen impuestos sobre el precio de venta al por menor (sales tax) de muchos bienes y algunos servicios. Es decir, equivale al IVA de España. Las tasas del impuesto sobre las ventas varían ampliamente entre jurisdicciones, del 0% al 16%, y pueden variar dentro de una jurisdicción en función de los bienes o servicios particulares gravados. En cualquier caso, como se puede ver en la próxima gráfica, el sales tax suele andar en torno al 7%. El tipo general en España está en el 21%. El impuesto sobre las ventas lo recauda el vendedor en el momento de la venta, o los compradores de artículos imponibles que no pagaron el impuesto sobre las ventas lo remiten como impuesto sobre el uso. El expatriado también deberá tener en cuenta que la presentación de precios al cliente es diferente en Estados Unidos. En Europa y en muchos países el precio cara el público ya incluye el IVA. Sin embargo, en Estados Unidos el precio habitualmente excluye los impuestos que son añadidos al final, en el momento de la impresión de la factura. De todas formas, como el tipo es muy reducido y, de forma general, solo se aplica a las mercancías y no a los servicios, la factura final se acerca bastante al precio anunciado.
Cómo hacer la declaración en Estados Unidos
Es muy posible que cuando el expatriado llegue a Estados Unidos se sienta un poco abrumado con tanta novedad en el primer año. Así que cuando llega la época de hacer los impuestos, muy pocos van a tener ganas de aprender toda esa nueva estructura de repente. Una solución simple es contratar a un contable o CPA (Certified Public Accountant) para que te los prepare. Esta es una opción tremendamente popular en el país. Un informe presentado al Senado de Estados Unidos en 2014 estimaba que, en 2011, el 56% de las declaraciones de personas físicas fue completada por un preparador profesional. Esto fue sobre un total de 145 millones de declaraciones, así que hablamos de toda una industria en este servicio. Si visitas unas pocas áreas comerciales podrás ver, al menos, una oficina de un contable. Están por todas partes. Para el primer año, al menos, yo recomiendo esta opción, salvo que seas una persona formada en cuestionas financieras y fiscales.
Dicho esto, también hay que tener en cuenta que las personas que preparan impuestos no están reguladas, salvo en unos pocos estados (California, Maryland, Nueva York, Oregón, Connecticut, Illinois y Nevada). Adicionalmente el IRS ha colocado los fraudes perpetrados por algunas compañías de preparación de impuestos sin escrúpulos como uno de sus dirty dozen, que son la lista de los 12 timos y fraudes de impuestos de mayor impacto en el país. En general estas empresas se centran en personas que tengan deudas con el IRS y utilizan publicidad local agresiva y promesas falsas de poder reducir su deuda a una cantidad mucho menor, para estafar a personas que ya están en una situación problemática. Es poco probable que una persona recién llegada acabe en una de estas empresas. Pero, los CPAs te dan una garantía porque, para poder serlo, tienen que tener una licencia y están sometidos a algunas regulaciones.
Dicho todo esto, es posible que el expat quiera, en algún momento, comenzar a prepararse los impuestos el mismo, como hacía en España con el programa PADRE, o firmando el borrador de Hacienda. Y la pregunta va a ser dónde obtener ese software. Pues en Estados Unidos la mayoría de las personas que se preparan sus impuestos lo hacen con un software privado que tienen que comprar cada año. De hecho, muchos americanos no saben que existe un programa gratuito proporcionado por el gobierno de Estados Unidos a este efecto, llamado Free File. En concreto solo un 4% de los contribuyentes utilizan este programa al que se puede acceder a través del IRS. Lo curioso es que no todos los contribuyentes pueden usar el software. Sólo los que ganen menos de 73.000$ pueden utilizarlo (esto sería impensable en Europa). Pero este grupo está en torno al 70% de los contribuyentes.
¿Qué utiliza la gente entonces? Hay diversas compañías que desarrollan y venden el software de confección de la declaración y, de ellas, las dos más grandes son Intuit (responsable de TurboTax) y H&R Block. Esta segunda tiene, además, oficinas físicas en muchos lugares con profesionales que ayudan a la preparación de los impuestos. Así que en ese caso tienes las dos opciones. Yo he utilizado varias veces el software de ambas y resulta muy intuitivo. Tiene una especie de cuestionario que vas respondiendo con tus datos y va actualizando la declaración por ti. En ambos casos puedes importar los datos del año anterior, así que toda la parte de introducir nombres completos, números de seguridad social de toda la familia, fechas de nacimiento, dirección de residencia, etc., solo la tienes que hacer el primer año y la reúsas en años siguientes.
El cuadro a continuación ofrece una visión, que hay que coger con pinzas, de los precios de estos programas, que hay que pagar cada año porque el software de un año no sirve para preparar los formularios del año siguiente. Este es el precio que veo en este momento (finales de 2022) respecto del software de 2021 en las propias páginas web de TurboTax y HR Block.
Algunos comentarios:
Yo nunca he pagado estos precios. Siempre he pagado, en ambos casos, precios inferiores comprando el programa en otro lugar, por ejemplo, en las descargas digitales de Amazon. Habitualmente al inicio de enero, cuando comienza el periodo de declaraciones, estas empresas te bombardean con ofertas por diversos medios.
Estas empresas ofrecen diferentes paquetes dependiendo del contenido. He intentado resumir esta información en la tabla. En general vas a tener que comprar un paquete diferente si tienes inversiones, alquileres, eres autónomo o tienes una empresa. Cada paquete incluye habitualmente todo lo que se incluía en los paquetes de menor categoría, así que el alcance va creciendo de forma gradual. El paquete de negocios está pensado para pequeñas empresas, como el que tienen una tienda, por ejemplo. Cuidado con los nombres de los paquetes porque a veces parecen escogidos para confundir a los clientes, ya que la competencia tiene un contenido diferente para un paquete con el mismo nombre.
El software para hacer la declaración del estado, es diferente para cada estado. Algunos de estos paquetes no incluyen dicha opción y no vas a poder hacer más que la declaración federal y vas a tener que comprar la del estado por separado. Y cuando viene incluida, solo te incluyen 1 estado. Si un año te mudas de un estado a otro dentro de EE.UU. es muy posible que tengas que hacer la declaración en los dos en dicho ejercicio. Y en ese caso tendrás que comprar otro paquete de estado adicional, que suelen ser unos 20$.
La presentación se puede hacer telemáticamente (e-file) o en papel, que quiere decir que cuando la terminas le das al botón y el software te imprime unas 15 o más hojas. Las firmas, las metes en un sobre y las envías por correo postal a la administración correspondiente. Recuerda que hablamos de dos diferentes, con direcciones distintas para impuestos federales o estales.
El e-file para el gobierno federal suele estar incluido gratis en el paquete. Pero el e-file del estado a menudo no está incluido, y suelen cobrar a parte por él unos 20$ adicionales. Yo siempre compro paquetes que incluyan la declaración de un estado, aunque no incluyan el e-file de dicho estado. Hago las declaraciones, envío la federal por e-file e imprimo la estatal y la mando por correo ordinario. Siempre me ha funcionado perfectamente.
Por resumir, en mi experiencia los dos programas me parecieron muy sencillos e intuitivos, quizás TurboTax estaba un poco mejor organizado. Respecto al precio, me ha resultado algo más fácil encontrar buenas ofertas con HR Block. Es decir, normalmente este último ha sido más económico.
Así que, ya veis, como de costumbre en este país, muchas opciones. Espero que esta información os ayude a navegar hacia la más conveniente para vosotros. Un último comentario, si estáis dudando entre un CPA o hacer los impuestos vosotros. El primer año que llegué a Estados Unidos utilicé un contable para los impuestos. En el segundo año tenía mis dudas. Por un lado, sabía que era perfectamente capaz de hacerlos yo mismo. Pero el hecho de que no tuviese accesible un programa PADRE universal y proveniente de la propia agencia tributaria, y tuviese que navegar entre todas esas opciones privadas para el software, me dejaba descolocado. Así que antes de tomar una decisión hice lo siguiente: compré uno de estos programas del ejercicio anterior. Como ya habían pasado muchos meses del final del periodo de declaración, el software estaba tirado de precio. Creo que eran 5 o 10 $, precio final. Hice con él la declaración, lógicamente fuera de plazo. Agarré la que me había preparado el CPA en marzo para el mismo ejercicio y comparé las dos. ¿Resultado final? Idéntico hasta en los decimales. Así que, para el segundo ejercicio me decidí a comprar uno de estos programas y hacer los impuestos yo mismo.