Mercado de Tarjetas

La legislación americana relativa a las tarjetas de crédito es bastante diferente a la europea y es importante conocer estas diferencias. Una utilización eficiente de las tarjetas puede suponer muchísimo dinero, tanto para el expatriado como para sus familiares o amigos. Estoy hablando de, potencialmente, miles de dólares de diferencia en el bolsillo del expatriado cada año, según como las utilice.

En este artículo trataremos del Mercado de Tarjetas en Estados Unidos, y los enlaces a continuación te llevarán a los demás artículos consecutivos en los que cubrimos este asunto:

El mercado de las tarjetas

En Estados Unidos casi todo el mundo tiene tarjeta de crédito, casi todo se compra con dichas tarjetas y un porcentaje ridículamente alto de la gente lo hace de una forma estúpida o irresponsable, lo que les acaba costando muchísimo dinero. Por otra parte, tenemos el segmento superprime de los consumidores que no solamente no pagan ni un céntimo en tarifas o intereses, sino que consiguen que los bancos y las compañías de las tarjetas les devuelvan todos los años cientos de miles de millones de dólares del dinero que se habían gastado. Son las famosas rewards (recompensas) y hay auténticos maestros en beneficiarse personalmente con ellas. Vamos a aportar algunos datos de todos estos asuntos para intentar comprender mejor la dimensión de lo que estamos hablando.

En Estados Unidos hay casi 550 millones de tarjetas de crédito de propósito general y más de 200 millones de tarjetas de private label. Esto sería casi 3 tarjetas de crédito de media por cada habitante mayor de 22 años. Lógicamente algunas personas tienen más de dicha media. Las tarjetas de propósito general te permiten comprar en una cantidad muy amplia de lugares. Las de etiqueta privada son emitidas por una empresa con el objetivo de que solo se puedan usar con esa compañía, o con un número muy limitado de locales asociados. Por ejemplo, la cadena de grandes almacenes Kohl’s ofrece una tarjeta de crédito con varios beneficios interesantes para que cuando realices compras en dichos almacenes lo hagas con su tarjeta, y no con tu Mastercard o Visa habitual. De esta forma, los almacenes se evitan tener que pagar comisiones a los bancos, pero tienen que asumir el engorro de la gestión financiera asociada con esos productos de crédito.

En 2022 el volumen total del mercado de tarjetas de crédito americano alcanzó la espectacular cifra de 3,2t$, es decir, 3.200.000 millones de dólares, en compras realizadas. En España esta cifra fue de algo menos de 80.000 millones de euros. No se ha publicado un valor exacto, pero se sabe que en 2021 el total de crédito más débito fue de 145.000 millones y que en 2020 el mercado de crédito fue de 65.000 millones. Así que se estima una cifra actual de entre 70 y 80 mil millones. Una forma de poder comparar estas cifras es hacer un ratio contra el PIB de cada país. De esta forma, las compras en USA equivaldrían al 12,6% del PIB (3,2t$ / 25,4t$ en 2022) y las de España, un 5,6% del PIB (80b€ / 1.420b€). Dicho de otra forma, el uso de la tarjeta de crédito es dos veces y media más intenso en Estados Unidos que en España, país en el que todavía se sigue utilizando el efectivo y se usan mucho más las tarjetas de débito. Esta es la misma sensación que he tenido siempre en mi experiencia personal, pero ahora la puedo corroborar con datos. En Estados Unidos aceptan tarjetas de crédito en casi cualquier lugar, incluso para compras pequeñas. Yo nunca llevo prácticamente efectivo a ningún lugar, y esto no me impide desenvolverme de forma perfectamente normal. La próxima gráfica muestra cómo, incluso ajustando por inflación, el volumen de compra trimestral ha continuado aumentando de forma progresiva en los últimos años, en esta capital mundial del consumo que son los Estados Unidos.

Al igual que en España, si pagas los importes de tu tarjeta de crédito en menos de 30 días, no te cobran intereses. Pero si excedes ese plazo el monto actual de los intereses es de un 22,6% APR de media (Febrero 2024). APR significa Annual Percentage Rate y equivale a lo que en España conoces como TAE. Cuando decimos 22,6% de media esto es porque diferentes compañías cobran diferentes intereses y, más relevante aún, clientes con peor historial de crédito pagan intereses más altos. Compara esto con la tasa media del 18% que se paga en España. El caso es que con este tipo de intereses financiar compras con las tarjetas de crédito es un absurdo total. Es la forma más cara de comprar posible, solo por detrás de pedir un préstamo a la mafia o un usurero desalmado. De hecho, aunque los tipos de interés han subido en los últimos tiempos afectando al APR de las tarjetas, realmente siempre han estado muy muy altos, incluso cuando los tipos de la Reserva Federal estaban cerca del 0%.

Ok. El volumen de compra es gigantesco, y los intereses son altísimos, incluso más que en España. Pero esto lo sabe todo el mundo, así que la gran mayoría devuelven cada mes y así no pagan intereses. ¡Pues no! Una cantidad absurda de americanos están pagando este nivel de intereses en una porción importante de sus compras. Son los llamados revolvers; no por el arma de fuego, sino porque nunca llegan a pagar sus compras, sino solo los intereses, renovando el crédito eternamente. El porcentaje de personas que utiliza esta práctica está en cerca de la mitad de los usuarios (48%).

De hecho, nada menos que un 33% devuelve menos del 10% del principal, y otro 23% más de un 10% pero menos de la deuda total. Dicho de otra forma, solo el 44% de la gente acostumbra a pagar toda la deuda de forma regular y evitar el pago de intereses. De esta forma, 2022 terminó con una deuda total acumulada que excedió por primera vez en la historia la cifra de 1t$.

Estas tasas de devolución varían además muchísimo en función del perfil de cliente. Los clientes con buen historial de crédito (superprime) devuelven todo. Pero las cuatro categorías con peor crédito, devuelven poco más del 10% de sus deudas y continúan pagando intereses elevadísimos sobre el resto durante meses y años. En España estas tasas también han ido empeorando, pero sin llegar a los niveles de Estados Unidos. Según un informe de ADICAE (Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros) en 2022, alrededor del 35% de los titulares de tarjetas de crédito en España pagaron los mínimos o aplazaron el pago total, lo que implica pagar intereses.

La evolución a lo largo de los años de estos parámetros no ha variado gran cosa. Mejoraron ligeramente durante la pandemia, pero en los últimos tiempos ha empeorado recuperando los niveles del pasado. Se puede ver en esta evolución, también, la enorme diferencia entre los grupos de peor crédito, en los que el porcentaje de clientes que no paga todo el balance supera el 80%, y el de mejor crédito, que está en el 20%.

Los bancos simplifican agrupando a sus clientes de tarjetas de crédito en dos categorías: cuentas revolving y cuentas transacting (clientes que acumulan deudas en las tarjetas y clientes que las usan solo como medio de pago transaccional). El caso es que la diferencia entre estos dos grupos de clientes no es solamente que las revolving pagan casi todos los intereses y las tarifas. La más curiosa es que, además, estas cuentas que pagan tanto por estos servicios reciben una parte mucho menor de las recompensas económicas que los emisores de estas tarjetas entregan a sus clientes.

¿Y en qué se gasta el dinero los americanos cuando compran con tarjeta? Esta es la más triste de todas las estadísticas. Cerca del 60% de la deuda en las tarjetas se corresponde con servicios médicos. A pesar de los altos sueldos del país (en media más del doble de los de España y en el grupo de los más altos del mundo), un grupo muy grande de la población vive prácticamente al día. Así que cuando de repente tienen una enfermedad o un accidente no son capaces de cubrir los gastos inesperados porque no tienen un fondo de reserva. Y, aunque tengan seguro médico, las facturas pueden sumar miles de dólares muy rápidamente. Además, este grupo de la población suele tener seguros con coberturas peores (y con límites out-of-the-pocket más altos), mientras que otros no tienen seguro en absoluto, lo que les deja tremendamente expuestos. Y entonces tiran de tarjeta. Y después no son capaces de devolver lo que han pedido y se tiran años pagando cantidades de intereses totalmente absurdas.