Introducción

Los siguientes artículos son una ecléctica colección de datos relativos a la salud que he ido recogiendo en los últimos años. La idea no es evangelizar sobre estos conceptos, ya que esto le corresponde a los investigadores y a los profesionales de la salud, entre los que no me encuentro. Pero sí resumir las conclusiones de algunos estudios y, sobre todo, proporcionar enlaces a los artículos científicos en cuestión para que puedas informarte de forma rigurosa y en mayor profundidad por ti mismo. Como siempre con los asuntos de la salud, no tomes decisiones sin consultar con tu médico.

Los estudios que voy a citar son, en general, artículos presentados en las publicaciones de investigación médica más importantes del mundo. Podéis seguir los enlaces y veréis, entre otros: en Estados Unidos, la National Library of Medicine y PubMed del NIH, Mayo Clinic, Harvard University, Nature, JAMA (Journal of the American Medical Association); en Suiza, MDPI; en Reino Unido, The Lancet, British Journal of Sports Medicine; en Países Bajos, ScienceDirect. Estas publicaciones siguen estrictos protocolos de peer-review (revisión por otros científicos de forma independiente antes de su publicación) entre otros filtros y chequeos. Los investigadores suelen ser muy conservadores en sus afirmaciones y solo hacer declaraciones definitivas sobre hechos sobradamente probados. Estos artículos también suelen hablar bastante de todo lo que no se sabe, porque habilita caminos futuros para seguir profundizando en la investigación.

Pero, si hay estudios afirmando todas estas cosas tan estupendas, que a algunos sorprenderán, ¿por qué no se han implementado ampliamente en la sociedad todavía? ¿Por qué no las conoce todo el mundo? Intentaré responder a esta pregunta con dos datos. El primero es, realmente, una pequeña historia. A principios de la década de 1840 el doctor húngaro Ignaz Semmelweis descubrió que, si los médicos se lavaban las manos antes de operar a un paciente o asistir en el alumbramiento de un niño, las tasas de mortalidad se reducían drásticamente. La propuesta de Semmelweis encontró una fortísima oposición por parte de la comunidad científica y médica, a pesar de las evidencias, probablemente porque suponía un cambio total sobre las costumbres de la época. La higiene en los hospitales era poco menos que terrible y los médicos rara vez se lavaban las manos como parte de su operativa. Pues bien, ¿cuánto tiempo creéis que tardó en hacerse obligatoria esta sencilla práctica en la mayoría de los hospitales? Pues no fue hasta 120 años después, a mediados del siglo XX. Y, de hecho, la primera Guía de Higiene Manual del CDC de Estados Unidos no fue publicada hasta 1981. Escuché esta historia por primera vez en la universidad y no me la podía creer. Se me siguen poniendo los pelos como escarpias cada vez que la cuento. El segundo dato es mucho más sencillo. Podréis ver que la mayoría de los artículos que cito se han publicado en los últimos 10 o 15 años.

Nota: Los artículos dentro de este epígrafe no pertenecen realmente a la temática de esta web de expatriados. Los voy a dejar aquí por el momento, porque los expatriados también pueden beneficiarse de esta información, y mientras evaluo si tiene sentido buscarles una ubicación más definitiva.