Bibliotecas, Cines, Conciertos, Deportes y Parques
La lista de posibilidades de ocio y disfrute en Estados Unidos, el país de las opciones, es interminable. Vamos a intentar cubrir algunas de las principales en este artículo. Verás que muchas de ellas son comunes a los demás países desarrollados. Sin embargo, los procesos y las costumbres alrededor de cada una podrían ser diferentes a lo que estás acostumbrado en tu país de origen. Vamos a ver algunos detalles de estas opciones de ocio (en orden alfabético):
Bibliotecas Públicas
“From a child I was fond of reading, and all the little money that came into my hands was ever laid out in books.” – Benjamin Franklin
La pasión por los libros de Franklin, uno de los Padres Fundadores más influyentes de la historia de este país, ha tenido un gran impacto en cómo han afrontado los americanos sus bibliotecas públicas. En 1731 Franklin funda lo que vendría a ser la primera biblioteca pública del país, décadas antes de la independencia, y en una época en la que el coste de los libros era prohibitivo. La Library Company of Philadelphia sigue funcionando en la actualidad y, con más de medio millón de libros, tiene una de las mayores colecciones de Estados Unidos. Franklin también fue clave en la fundación de la Library of the Pennsylvania Hospital (la primera biblioteca médica del país), la Pennsylvania State Library, la Library of the American Philosophical Society y la Library of the University of Pennsylvania. Desde el nacimiento de Estados Unidos ha habido una decidida inversión en las bibliotecas públicas, no solo por parte de las administraciones públicas, sino también por parte de las organizaciones filantrópicas. Por ejemplo, Andrew Carnegie, un adinerado hombre de negocios, construyó más de 2.500 bibliotecas públicas entre 1883 y 1923, llegando a financiar en esa época más de la mitad de las bibliotecas del país.
En Estados Unidos hay cerca de 17.000 bibliotecas públicas, más que cualquier país europeo. Puedes consultar su ubicación en este archivo. Una parte del público americano cree que las bibliotecas públicas están en decadencia por la competencia de los otros formatos culturales, y apuntan a la paulatina reducción de las visitas físicas en la última década como prueba de este fenómeno, que cayeron un 21% entre 2009 y 2019. Sin embargo, la situación real es muy diferente y se explica muy bien en el gráfico a continuación.
Desde 2013 ha habido una explosión de la utilización de los libros digitales, también en las bibliotecas públicas. Con este formato es posible pedir libros prestados sin llegar a visitar nunca la biblioteca, salvo la primera vez, cuando creas la cuenta. El crecimiento del uso del libro digital es tan grande que más que compensa la caída de la utilización de los libros físicos, marcando un continuo crecimiento del uso total. De hecho, desde 2013 hasta 2019 el uso total ha crecido un 16%, alcanzando un volumen anual de 3.000 millones de préstamos. Compara esto con España, donde el número de préstamos ha caído de los 83 millones en 2012 a los 77 millones en 2019, aunque con una tendencia de recuperación desde 2017. Con estos números también se puede contrastar fácilmente el volumen de uso de las bibliotecas. En Estados Unidos hablaríamos de cerca de 9 préstamos por habitante y año, y en España menos de dos. El número de personas registradas en las bibliotecas americanas es más alto que nunca y alcanza la increíble cifra de 175 millones, es decir, más o menos la mitad de la población del país.
Esto no cambia una realidad. Si la gente va cada vez menos a las bibliotecas, quizás se podrían reemplazar, al menos algunas de ellas, por grandes archivos digitales centralizados al nivel de los condados o de los estados, que serían más baratos de operar. De hecho, la inversión en colecciones digitales ya está hecha. En 2018 estas colecciones superaron en volumen por primera vez a las colecciones de libros físicos (56% vs 44%). Pero las bibliotecas están realizando una gran labor para justificar su existencia: los programas culturales. Hay más de 6 millones de estos programas, que son visitados cada año por más de 125 millones de personas. Las visitas para acudir a estos programas ya superan el 10% del total de visitas y crecen un 84% en la última década. El abanico de opciones en estos programas es muy amplio: story time (lectura de historias cortas dirigidas a diferentes grupos de edad), book clubs sobre diferentes géneros, programas STEM (en los que los niños realizan actividades en torno a la ciencia), crafts and arts (actividades artísticas de grupo o individuales dirigidas por un profesional), cursos sobre todos los temas que te puedas imaginar, actividades de voluntariado (por ejemplo, algunas personas donan su tiempo para ayudar a otros de la comunidad a hacer la declaración de impuestos), firmas de libros por parte de algún autor, actividades en la naturaleza o con mascotas, y un larguísimo etc.
El volumen e importancia de los videos y los audios dentro de las colecciones no ha hecho más que aumentar también. En 2019 nada menos que un 21% de todas las entradas en las colecciones era de música y otros formatos de sonido. Las películas y series alcanzaban un 5% de las colecciones, pero están un tanto estancadas, quizás por la sobreabundancia de ofertas alternativas gracias a los servicios de streaming. En cualquier caso, es importante recordar este detalle: a la biblioteca pública americana se va no solamente a pedir libros, sino también discos y películas. Además, suelen tener también una sección importante de periódicos y revistas, con cómodos sillones en los que ojearlas. Las bibliotecas se pueden utilizar también como un recurso informático. Hay multitud de ordenadores e impresoras disponibles para uso público. Algunas bibliotecas tienen también otros espacios, como salas de reuniones, que se pueden utilizar previa reserva. Las bibliotecas más grandes suelen tener una sección separada para los más pequeños con área de juegos y que podría tener, incluso, un servicio de guardería, aunque típicamente limitado a un par de horas.
¿Cómo acceder a la colección digital?
La mayoría de las bibliotecas utilizan una app para el móvil que se llama Libby. Una vez te hayas dado de alta, y tengas tu tarjeta de la biblioteca, es muy fácil acceder a Libby. Después de descargarte la aplicación en tu móvil y crear una cuenta podrás entrar en “Tus Bibliotecas”. Allí escoges “Agregar Biblioteca” e introduces tu nombre (tal y como lo proporcionaste cuando te dieron la tarjeta) y tu número de usuario de la biblioteca. Y listo. A partir de ahí puedes consultar todo el catálogo digital de la biblioteca. Si tu biblioteca forma parte de una red, por ejemplo, de tu condado, podrás acceder a toda la colección del condado, no solo la de la biblioteca más cercana a tu hogar. Es posible tener más de una biblioteca en Libby. Si por el motivo que sea tienes más de una tarjeta activa en tu poder, podrías acceder a ambas colecciones a la vez. Si vives en un municipio, y te mudas, asegúrate de devolver todos los libros físicos antes de irte. En teoría tendrías que cancelar la tarjeta de la biblioteca antes de mudarte. Pero si no lo haces, es posible que puedas seguir accediendo su colección digital durante años.
Es posible reservar un libro que no esté disponible. Te ponen en lista de espera y cuando te toque, el móvil te presenta una notificación. Es posible pedir extensiones de plazo con un simple clic. Puedes pedir prestados múltiples libros. Mi biblioteca me permite tener 10 libros descargados y otros 10 en reserva. Una vez llega el turno de descargarte el libro, Libby te va a llevar a tu cuenta de Amazon. Allí tendrás la opción de descargarte el libro en cualquiera de los dispositivos que tengas asociados a Amazon. Por ejemplo, nosotros tenemos en casa 3 Kindles. No he probado la aplicación con otros dispositivos (iPad, Android, etc), pero seguro que se puede gestionar de la misma forma.
En general, las extensiones de plazo que te permiten serán más que suficientes para leer cualquier libro. Pero si estás leyendo uno muy largo, o si lo tienes que dejar por la mitad para trabajar en otras cosas, hay un pequeño truco que te permite terminar tu lectura, aunque el préstamo haya expirado. Al menos funciona en los kindles paperwhite que tengo. Simplemente mantén el libro en display siempre, sin salir nunca del libro para ir al menú principal del Kindle. Si lo haces, el libro sigue estando disponible incluso después del final de la fecha de préstamo.
Para los que seáis nuevos con respecto al formato de libro digital, las tablets (ipad, amazon fire, etc), los ordenadores y los móviles utilizan una tecnología de pantalla que es excelente para ver videos, pero terrible para leer largos textos como un libro. Francamente malo para la vista. Pero los libros electrónicos utilizan una tecnología totalmente diferente llamada e-ink (tinta electrónica). Puedes leer estos libros durante muchas horas, como si fuesen un libro normal, sin causar el daño de las pantallas LCD. Además, estas pantallas no tienen luz azul, con lo que no afectarán negativamente a tu sueño, como hacen las de las tablets y los móviles. Los libros de tinta electrónica estándar requieren que tengas una luz encendida, como harías con un libro convencional. Sin embargo, los Kindle Paperwhite de Amazon tienen una malla de fibra óptica que retroilumina la pantalla y te permite leer a oscuras, pero sin los efectos negativos de la luz azul ni de las pantallas LCD.
Cines
El mercado de las entradas, que agrupa los cines, los conciertos y otros shows en directo, y los eventos deportivos, tiene en Norteamérica su región dominante en el mundo. Más del 50% de los ingresos mundiales de estas industrias vienen de este subcontinente. Como se puede ver en el gráfico a continuación de Statista, que representa la evolución de los ingresos de estos tres segmentos en Estados Unidos, el segmento de mayor tamaño es el deportivo. Pero el segmento sobre el que se espera mayor crecimiento, y que podría convertirse en el mayor de todos en 2027, es el de los conciertos en directo.
Aunque los ingresos de los cines han ido creciendo año tras año, hasta la debacle de la pandemia, los ingresos de los otros dos segmentos han crecido más rápido. Por eso los cines tenían una importancia relativa mayor en esta industria en el pasado. El próximo gráfico de Statista muestra los ingresos de taquilla de los cines en Estados Unidos. Aquí no se incluyen los ingresos por palomitas y otras ventas, que han ayudado a los cines a incrementar su rentabilidad.
En la actualidad hay algo menos de 6.000 cines (y unas 39.000 pantallas) en Estados Unidos, y en torno a un 5% de ellos son motocines (ves la película sin bajarte del coche). Al igual que ha sucedido en otros países, su número ha ido cayendo año tras año. A mediados de los 90 eran cerca de 8.000. La expectativa es que el impacto de la pandemia, del que los cines aún están lejos de recuperarse, supondrá un empuje adicional a la consolidación del segmento. Por dar una referencia de comparación, en España hay 679 cines, con unas 3.500 salas.
Los cines americanos presentan una mezcla de empresas de diferente tamaño. Existen algunas grandes cadenas como AMC (con 950 cines) y Cinemark (con 533), que aparecen entre las tres mayores cadenas del mundo. También está Regal con 511 cines, que pertenece al grupo británico Cineworld. Después tenemos cadenas de tamaño medio que operan en un estado o en un clúster regional. Por ejemplo, B&B Theaters tiene 51 cines repartidos por 8 estados, Landmark Theatres tiene 54 cines y National Amusements tiene 32 cines. Por último, tenemos las pequeñas empresas, habitualmente familiares, que son propietarias de un cine, o unos pocos cines, con frecuencia en la misma localidad o el mismo condado. En total se estima que hay 2.208 empresas dedicadas a la exhibición de películas en el país.
El precio medio de una entrada de cine es de 11$. Este valor puede resultar un poco engañoso por el impacto de los extras. Las entradas en una pantalla convencional tienen un coste menor. Pero el precio sube en los formatos especiales. El caso es que los cines, buscado ofrecer una experiencia diferente a la que puedas tener en casa, dedican cada vez más pantallas a estos formatos. Y hay tantos que puede resultar confuso. Hablamos de: 3D, IMAX, ScreenX, RPX, 4DX, RealD 3D, BigD, etc. Otra fórmula que han utilizado es la de tener dos secciones de asientos en la sala: una es convencional y la otra tiene grandes sillones que se puede reclinar, mucho más cómodos. Obviamente las entradas de estos son más caras. Por último, juegan con los horarios y las fechas, con entradas más caras en el fin de semana. Nada nuevo en este caso. Combinando todos estos elementos puede haber grandes diferencias en el precio. Yo he visto para la misma película precios por entrada de 5-6$ (por semana, en una silla normal y en formato standard), o 17-20$ (en un sillón reclinable, en IMAX 3D y en fin de semana). Las entradas se pueden comprar en taquilla, aunque cada vez más gente opta por la opción online. Algunos portales para ello son Fandango, Movietickets y AtomTickets, aunque algunos cines, especialmente las cadenas más grandes, también comercializan sus entradas directamente en su web. Adicionalmente a estas opciones, los cines americanos reciben una parte relevante de su facturación de la venta de bebida y comida. Es popular también la opción de los cines "dine-in", en la que te pueden servir una cena completa sin moverte de tu butaca. Yo procuro evitar sentarme cerca de esos asientos, porque me molesta ver al camarero entrando y saliendo mientra veo una película.
Muchos estrenos están disponibles simultáneamente en las salas y en streaming, a través de Amazon o alguna de las otras plataformas. El precio por el alquiler de un estreno es bastante más caro que el precio habitual. Por ejemplo, en inicios de abril del 2023, el alquiler de Creed III cuesta en Amazon 20$ en todos los formatos. Sin embargo, la película Coraline cuesta 4$ en HD y 3$ en SD. A pesar de este coste, es normalmente más barato alquilar online que llevar a toda la familia al cine. Una alternativa para los estrenos, es esperar 3-4 meses a que estén disponibles en los kioskos de RedBox que hay en casi todos los centros comerciales y muchos supermercados. Alquilar un DVD puede costar 2$ y un Blue-Ray suele ser como 1$ más.
Conciertos y otros shows en vivo
En los últimos 20 años el precio de las entradas de los shows de música en directo se ha cuatriplicado, un crecimiento muy superior al de la inflación en el mismo periodo. Uno de los motivos es que durante bastantes años las ventas de discos cayeron y los artistas utilizaban el directo como su principal fuente de ingresos. Pero ese no es el motivo principal. En 2010, y tras cumplir con las condiciones impuestas por las autoridades de Estados Unidos, dos empresas del sector se fusionaban: TicketMaster y LiveNation. El primero era, ya en aquel momento, el mayor portal de venta de entradas online. El segundo tenía el control del mayor número de locales en Estados Unidos, o los derechos de explotaciones de los mismos. La fusión parecía tener sentido por la complementariedad de ambas empresas. Pero ya en 2010 algunos expresaron su preocupación con la operación. El tremendo crecimiento posterior de los precios medios de las entradas les ha dado la razón.
Enero de 2023: Joe Berchtold, presidente y CFO de Live Nation Entertainment comparece frente al Comité del Senado de Estados Unidos para Asuntos Judiciales. El nivel de irritación de una parte de la población con este asunto ha llegado a tal punto que las organizaciones políticas del país comienzan a actuar. De hecho, según informó el New York Times en noviembre del 2022, el Departamento de Justicia investiga a la empresa de nuevo. Nadie sabe en qué va a acabar todo esto, pero algunas voces en el Congreso en ambos partidos comienzan a estar de acuerdo en que Live Nation Entertainment es un monopolio. El hecho es que la empresa controla el 70% de las ventas de tickets y de los locales de música en directo. Los números parecen probar dicha realidad. A lo largo de la historia, las autoridades americanas han actuado en contadas ocasiones a la hora de intervenir sobre una situación monopolística. Pero cuando lo han hecho han llegado a aplicar medidas muy drásticas como cuando en 1984 rompieron el operador at&t en 7 empresas diferentes (las llamadas Baby Bells).
El problema va mucho más allá de que las entradas sean más caras. La cuestión es que cuando un evento tiene un lleno, lo cual sucede muy a menudo en este país, es casi imposible, o al menos muy difícil, conseguir una entrada por el llamado “face value”, el precio original al que fue fijada. Esto sucede porque en Estados Unidos la reventa de entradas es perfectamente legal. Por ello hay empresas con múltiples individuos o, incluso, con bots comprando entradas en masa en cuanto se ponen a la venta y poniéndolas en reventa por precios muy superiores, minutos después. El absurdo es tal que hay webs, como Tickets-Center, que venden derechos de entradas antes incluso de que estén a la venta en la web oficial. Toda esta estructura da de comer a mucha gente, que se dedica profesionalmente a la reventa, encareciendo artificialmente las entradas sin añadir ningún valor para el público. Por aclarar, lo que comentaba antes de que los precios se habían cuatriplicado, se refiere a los precios oficiales, antes de reventa. Si consideramos los precios de reventa la situación es mucho peor porque pueden llegar a multiplicar por 10 el precio oficial.
Otro de los problemas, por el que TicketMaster es famoso, es la cuestión de las tarifas adicionales. No es raro tener que pagar un 30% adicional sobre unas entradas, que no eran baratas, en tarifas varias de TicketMaster. Los valores son tales que el cliente no puede más que pensar que están abusando de él. Los precios abusivos del mercado secundario atraen a todos, incluso a los propios artistas. Según informó John Oliver, el artista Justin Bieber colaboró con TicketMaster para guardarse una parte de los tickets de sus propios conciertos y ponerlos a la venta directamente en el mercado secundario a precios mucho más elevados del “face value”. Otra de las tácticas que TicketMaster y otros permiten es la de que solo una parte menor de los tickets salgan a la venta en el mercado oficial. De hecho, parece que solo el 46% de los tickets llegan a pasar por el mercado primario. En algunos casos la situación es mucho peor. Un artículo de Buzzfeed de 2013 explicó que en un concierto (de nuevo) de Justin Bieber solamente el 7% de los tickets se llegó a ofrecer en el mercado oficial. Lógicamente cuando los tickets disponibles para el público son tan escasos, su precio en el mercado secundario sube exponencialmente. Todo esto no parecen más que técnicas de manipulación artificial del mercado, que serían ilegales en la mayoría de los países.
Algunas de las alternativas a TicketMaster son Eventbrite y SeeTickets. Algunas de las webs principales que mueven el mercado secundario son Stubhub y VividSeats. La situación está evolucionando de tal manera que algunos están buscando su propio canal alternativo. Por ejemplo, el pasado septiembre Forbes informaba que Spotify comenzaría a vender tickets de conciertos a través de su aplicación. Lo cierto es que los servicios de streaming de música como Spotify conocen los gustos musicales de cada individuo mucho mejor que los competidores, lo que les colocaría en una situación de ventaja en el proceso de comercialización.
Algunas recomendaciones
Si quieres ir a un concierto, averigua primero qué web lo va a vender. Casi siempre es TicketMaster. Entérate de en qué fecha estarán a la venta las entradas en el local al que quieres acudir. Estas webs, como Ticketmaster, permiten que guardes información de tus artistas favoritos y te van a enviar avisos de las giras de dichos artistas. Cuando finalmente tengas tu objetivo, apunta la fecha y la hora en el calendario. Ponte una alarma en el móvil. Comprueba la web 1 hora antes de la hora de venta. La aplicación de estos sites suele crear una “fila en espera” virtual entre 1 hora y 10 minutos antes de la hora oficial del inicio de venta. Refresca el navegador en la página cada pocos segundos hasta obtener una posición en la cola virtual. Una vez que la tengas ya puedes irte hasta que queden pocos minutos para la hora oficial. Una vez la cola comienza a moverse, espera tu turno. Te va a ir diciendo cuánta gente tienes delate. Cuando finalmente te toque, selecciona una de las secciones del local, añade las entradas que quieras y mételas en la cesta lo más rápido que puedas. Una vez en la cesta deberías tener unos minutos para completar la operación. Si después de todo esto no consigues tickets en el mercado primario, tendrás que ir al secundario y preparar la cartera.
Otra táctica es hacer justo lo contrario. Si el concierto no es de vida o muerte para ti, puede valer la pena intentarlo; incluso podría ser divertido. Espera al día del concierto. Ese día vete al acceso del estadio o local 15 minutos antes del inicio, no antes. En los alrededores del local suele haber alguna persona revendiendo entradas. Intenta identificarles, pero no te acerques a ellos. Espera a que el concierto esté a punto de empezar o haya ya comenzado. Entonces vete a hablar con ellos y pregúntales precio. Con el concierto ya empezado, si tienen todavía entradas, saben que casi seguro se las van a comer con patatas. Entonces puedes hacer una oferta a la baja. Podrías incluso ofrecer por debajo del face value. Aunque yo no sería tan agresivo y me conformaría con pagar el precio oficial. Otra idea es que algunos servicios, por ejemplo, American Express, dan acceso prioritario a sus clientes a la venta de entradas. Esto te permite acceder a los tickets en el mercado primario unas horas o, incluso, un día antes.
Eventos Deportivos
Mucho de lo que hemos explicado para la venta de entradas de conciertos funciona de la misma forma para eventos deportivos. De hecho, muchas veces los locales son los mismos. En este caso sí tiene cierto sentido que exista un mercado secundario. Los socios que están abonados toda la temporada podrían no ser capaces de asistir a alguno de los eventos. En ese caso acuden a sites como StubHub y revenden las entradas de dicho partido. Aunque en mi opinión la ley debería fijar el precio de la entrada al face value. Y, además, dado el abuso y el monopolio al que estamos expuestos, las tarifas y comisiones no deberían exceder un x% del precio. Pero esa no es la realidad en este momento.
Los eventos deportivos tienen, sin embargo, otra faceta que es, justamente, la de los abonos de temporada. Si tienes la suerte de tener en tu ciudad un equipo competitivo de un deporte que te interese, podrías considerar esta opción. Hablaremos del rango de precios al recorrer los diferentes deportes. Existen cuatro grandes ligas profesionales en Estados Unidos: NFL (Fútbol Americano), NHL (Hockey), NBA (Baloncesto) y MLB (Baseball). También hay una liga de fútbol, que aquí llaman soccer: la MLS. Pero salvo que seas un muy fanático de los estadios de fútbol, no te la recomiendo. El nivel es claramente inferior a lo que estamos acostumbrados a ver en Europa.
NFL
Un respeto para el fútbol americano, que es un deporte casi tan antiguo como nuestro fútbol. El primer partido oficial se celebró en Nueva Jersey en 1869. Competían las dos universidades de la zona: Princeton contra Rutgers. La NFL es la mayor liga de cualquier deporte del mundo. Sus ingresos anuales exceden los 18.000m$, casi 4 veces más que la liga española. El calendario de esta liga es muy corto. Comienza a inicios de septiembre y termina con la Superbowl a inicios de febrero. Esta liga consta de 32 equipos, que disputan 17 jornadas en la temporada regular. Los playoffs constan de 4 jornadas a partido único: la eliminatoria wildcard, la final de división, la final de conferencia, y la SuperBowl.
Las reglas de la NFL son complicadas. Una cosa que ayuda es que los árbitros llevan micrófono y dan una explicación más o menos detallada de muchas de sus decisiones. De todas formas, antes de gastarte un dinero en una entrada, es bueno que veas varios partidos por la tele a ver si te gusta o no el deporte. Yo creo que es bastante entretenido. Pero es también muy caro.
Las entradas pueden oscilar entre los 40$ y los 2.000$, con precios medios en torno a los 200$ para un partido considerado barato, y entre 300$ y 8.000$, con precios medios en torno a los 1.000$, para un partido de alta demanda. En cuanto a los pases de temporada, dependen mucho del equipo y, por supuesto, del sitio. Por ejemplo, los tickets de los Carolina Panthers cuestan entre los 570$ y los 4.700$. La temporada incluye unos 10 partidos, así que es fácil hacer la cuenta de cuánto cuesta el abono, por partido. Entre 1.000$ y 2.000$ hay entradas bastante buenas. Pero además de estos precios hay que pagar un PSL, Permanent Seat License. Es una tarifa de pago único que te convierte en socio. Realmente lo que haces es transferir esa licencia que tuviese el antiguo propietario. El coste va entre los 1.000$ y los 20.000$. Dependiendo de los sitios, puede ser entre 3 y 10 veces más que el coste del abono de un año. Los mejores sitios pagan un múltiplo mayor en el PSL porque tienen más demanda. Con este sistema los equipos se aseguran que el que se haga socio, tenga pensado serlo por unos cuantos años. Este sistema es bastante común en la NFL, ya que lo siguen 20 equipos, aunque utilizan diferentes denominaciones. Es mucho menos común en las otras ligas, aunque algunos equipos también lo tienen.
NHL
Fundada en Montreal en 1917 esta liga ha tenido siempre una importante presencia de equipos canadienses. De hecho, el equipo más laureado de la historia son los Montreal Canadiens, con 25 títulos. En la actualidad hay 7 equipos de ese país, por 25 de Estados Unidos. El calendario de esta liga se asemeja a lo que estamos acostumbrados en Europa. Comienza a inicios de octubre y termina en junio. La temporada regular consta de 82 jornadas. Los playoffs se juegan en mayo y junio a 7 partidos, como la NBA, y tienen un total de 4 rondas (primera ronda, segunda, final de conferencia, y la gran final de la Stanley Cup).
Como todos los deportes profesionales, el hockey es todo un espectáculo. El partido tiene múltiples pausas técnicas y entre los tres periodos de juego. En cada pausa, los espectadores reciben publicidad. Pero las personas que están en el estadio presencian algún show. Pueden ser las cheerleaders (en este caso las ice girls), juegos con el público que tienen que conseguir algún reto en la pista para conseguir un premio, música, acrobacias, reparto de camisetas, entrevistas a antiguas leyendas y un larguísimo etc. A veces buscan la sinergia entre actividades. Por ejemplo, en el hockey hay unas máquinas llamadas zamboni que tienen que salir periódicamente a tratar el hielo para eliminar las irregularidades que hayan causado los patines. Pues algunos equipos montan sobre estas máquinas una especie de cañón con el que un segundo operario dispara camisetas del equipo, enrolladas como proyectiles, a las gradas más altas del estadio, mientras que otros dos o tres chicos con una bazuca manual las lanzan desde la pista a las gradas inferiores. Podrás ver una versión de todo lo descrito en las otras ligas profesionales, también.
Los partidos de hockey pueden ser muy entretenidos. A veces hay peleas y broncas entre los dos equipos. Aunque algunos han considerado las peleas como uno de los elementos más atractivos del deporte, algunos estudios han mostrado una correlación inversa entre el volumen de peleas y el de la audiencia. En general la cantidad de peleas ha disminuido durante los últimos 20 años. Si acudes al estadio, y no estabas acostumbrado a este deporte, una de las mayores dificultades está en seguir el disco (o puck). La velocidad a la que se mueve en la pista puede superar los 150 kmh, y cambiar de dirección rápidamente en las combinaciones entre jugadores. Por ello es difícil seguir el partido sino tienes entradas suficientemente cerca de la pista.
El precio habitual de una entrada oscila entre 90$ y 130$, aunque aumentó a 168$ en la temporada pasada (2022). Obviamente depende del equipo, del partido, y de la calidad del asiento, pudiendo oscilar entre las pocas decenas de dólares y los pocos miles. Pero esos serían los casos más extremos. Un abono de temporada incluye 44 partidos y cuesta en media 4.099$ por temporada. El precio varía en función de la sección. Así, la sección más alta cuesta una media de 1.837$, la sección intermedia 4.510$ y la más cercana a la pista 5.951$. Algunos equipos venden un abono por un cuarto de la temporada, y suele costar en torno a un tercio de estos precios. El equipo más caro de la liga son los New York Rangers y el segundo más barato, los New York Islanders, lo que muestra que a veces puede haber grandes variaciones de precio en la misma ciudad.
MLB
El más auténtico “american´s game” tiene ciertamente mucha historia. La liga comenzó a andar en 1876, lo que la convierte en la liga profesional más antigua de Estados Unidos y, posiblemente, del mundo. El equipo más laureado son los legendarios New York Yankees, que han ganado 27 títulos. En cuanto a los aforos, la MLB tiene la mayor audiencia en estadio de cualquier liga del mundo con muchísima diferencia, con casi 70 millones de espectadores en 2018. Por poner un punto de comparación, la liga de fútbol española estaba en unos 10 millones en la misma temporada, y la NBA 22 millones. También hay que tener en cuenta que son 30 equipos, que juegan un total de (ojo al dato) 162 jornadas en la temporada regular.
A pesar de estos números hay una preocupación con este deporte. La audiencia televisiva ha caído de forma importante en los últimos años, nada menos que un 50% entre 2016 y 2022. Aunque una parte de la caída se explica con la pandemia, el fenómeno no es nuevo y ya se venía observando desde hace tiempo. La liga sigue siendo muy fuerte, sin embargo, porque los ingresos en el estadio son fantásticos. Si vemos los totales, en la temporada pasada se excedieron los 10.000 m$ de ingresos, lo que la convierten en la segunda mayor liga profesional del mundo, aunque los de la televisión están un tanto estancados y aportan solamente 1.760 m$. Esto haría que los derechos de televisión sean un 17% del total. Por poner un punto de comparación, más de la mitad de los ingresos de la Premier vienen de la televisión. Los acuerdos de entorno a 10.000 m$ por temporada de la televisión de la NFL también colocarían esta categoría de ingresos por encima del 50% del total.
¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué los fans acuden al estadio de baseball, pero luego no quieren ver los partidos por la tele? Respuesta totalmente a título personal: porque los partidos son un auténtico coñazo. En un artículo reciente, el New York Times titulaba: El plan para salvar al baseball del aburrimiento. El artículo explica cómo en este deporte tradicional y conservador se iban a realizar en 2023 los mayores cambios en sus reglas en décadas. Todo con un objetivo: hacer que los partidos no sean tan aburridos. En un partido, muchas entradas (innings) tienen el marcador a 0. Te limitas a ver cómo los bateadores fallan una y otra vez. Y cuando consiguen batear, no es lo suficiente como para anotar. Las defensas y los pitcher superan ampliamente a los ataques. Y cuando se marca, muchas veces es un homerun solitario, que, de hecho, se han duplicado en los últimos 30 años. Además los partidos son muy largos, unas tres horas. Aunque quieren recortarlos unos 30 minutos.
El lector estará pensando que esto explicaría la caída en audiencia televisiva, pero no que las audiencias en el estadio se mantengan. Esta es mi explicación, de nuevo, a título personal: al estadio de baseball se va a comer. A los americanos les encanta consumir todo tipo de bebidas y comidas fast food en los estadios y otros eventos. Se levantan constantemente para ello. Menos mal que hay muchas pausas, porque a mi me molesta cuando las interrupciones son excesivas. Esto resulta estupendo para los vendedores del estadio, y una parte de estos ingresos van a los equipos. Hay todo un ritual a este respecto en todas las ligas, pero especialmente en la de baseball, que evoca recuerdos de la infancia en muchos americanos. Además, como el partido es tan aburrido, tienen menos problema en perderse tiempo de juego que en otras ligas. Si el expatriado no es ya aficionado a este deporte, dudo que acabe siéndolo. Pero en cualquier caso yo recomiendo a todo el mundo ir, al menos, una vez a uno de estos partidos y vivir esa experiencia, porque es muy diferente a lo que estarás acostumbrado en los deportes profesionales en otros países.
El calendario del baseball está invertido con respecto a las otras ligas, para evitar el invierno, periodo en el que históricamente no se jugaba. La temporada comienza el 30 de marzo y termina en torno al 8 de noviembre. Los playoffs tienen 4 rondas: WildCard Series (que se juegan a 3 partidos), las Division Series (a 5 partidos), las Championship Series (a 7 partidos) y, por último, las World Series, que se disputan entre los campeones de la AL y la NL, a 7 partidos. Los playoffs comienzan a inicios de octubre y terminan a inicios de noviembre.
El precio medio de una entrada es de 53$. Los partidos de inicio de la temporada y los de entre semana son especialmente baratos. Parte de la cuestión es que esta liga tiene muchos equipos y muchos partidos por temporada. En total esta liga sumó 2.467 partidos en la temporada 2019, más que ninguna otra liga profesional del mundo. Por comparar, la liga española tuvo 380 partidos (20 equipos, 38 jornadas). Los abonos de temporada cuestan una media de 4.473$ y 657$ para los abonos parciales.
NBA
Dada la afición al baloncesto en Europa, la NBA es probablemente la más conocida de las ligas americanas. Quizás no en todos los países. Posiblemente la NHL es la más popular en países nórdicos, muy aficionados a este deporte, y con múltiples jugadores en dicha liga. Por ejemplo, Finlandia tiene en la actualidad 51 jugadores en la NHL, Suecia tiene 105 y Rusia 60.
La NBA consta de 30 equipos que disputan 82 jornadas en la temporada regular. Al igual que las otras ligas, los playoffs constan de cuatro rondas. Cada una de ellas se juega al mejor de 7 partidos. La temporada comienza a mediados de octubre y se extiende hasta junio.
Con cerca de 10.000 m€ de ingresos al año, la NBA es la tercera mayor liga profesional del mundo, muy cerca de la MLB. Desde finales de los 80 la popularidad de esta liga ha crecido de forma constante, con un notable aumento de los ingresos, proceso que se ha acelerado en la última década. Se espera que las cuentas de la NBA mejoren todavía más a partir de 2025 cuando la liga renovará el acuerdo de los derechos de televisión, que podría valer 8.000 m$ por temporada.
El mismo rango de espectáculo que describí para el hockey se puede ver también en la NBA. Si el partido estuviese flojo, que normalmente no lo está, los descansos pueden ser más animados y espectaculares que el propio partido. Pero, las cosas varían mucho de equipo a equipo. Cuando vivía en Nueva Jersey tenía tanto a los Knicks de Nueva York, como a los 76rs de Filadelfia, a básicamente una hora de casa. Pero siempre me lo pasaba mucho mejor en los 76rs. En el Madison Square Garden, los Knicks tenían menos eventos en los descansos, o eran más desangelados (opinión personal, como siempre). Además, el Madison es una arena muy grande, y el ambiente es más frío que lo que puedes vivir en Filadelfia. Lógicamente, el momento del equipo local y su capacidad de ganar partidos también influye en el ambiente entre la afición.
El precio medio de una entrada de la NBA varía mucho de equipo a equipo. Así, el precio medio en Minnesota es de 58$ y en los Lakers es de 473$. Los abonos de temporada tienen un rango tremendo entre los 1.200$ y cerca de los 90.000$ (para asientos a pie de pista de los Lakers). Por concretar un ejemplo, el precio de los abonos de temporada de los Orlando Magic es:
Promenade: 1.450$ (gradas altas).
Terrace: 2.250$ (gradas bajas).
Club: 4.100$ (están entre el terrace y el promenade y son más caros porque son palcos privados y a veces tienen servicios adicionales de comida).
Ultimate: 13.500$ (los mejores asientos de la grada pegados a la pista en los laterales de la cancha).
Courtside: 20.750$ (sillas a nivel de pista).
NCAA
La NCAA se encarga de gestionar los deportes universitarios en Estados Unidos. Aunque su relevancia está por detrás de los deportes profesionales voy a dar algunos datos para centrar el asunto:
La NCAA agrupa a más de (ojo al dato de nuevo) medio millón de atletas.
Forman parte de la organización unas 1.100 universidades.
La NCAA gestiona 24 deportes diferentes, algunos muy populares como baloncesto, fútbol americano, hockey, baseball, fútbol, tenis, natación o atletismo, y otros no tanto, como bolos, esgrima o waterpolo.
Los 15 mayores estadios de fútbol americano universitario tienen más de 80.000 asientos. El más grande está en Michigan y excede los 107.000 asientos, casi 10.000 asientos más que el Camp Nou, que es el más grande de Europa. El que está en el puesto 25 tiene capacidad para más de 68.000 espectadores. Con estas cifras, los estadios universitarios suelen ser más grandes que los profesionales en Estados Unidos.
Algunas universidades han invertido cifras en los cientos de millones de dólares en renovar sus estadios de fútbol. El récord actual lo tiene Kyle Field en Texas con 518m$ de inversión, cifras en el rango de las grandes renovaciones de estadios de clubs europeos.
Los 25 mayores presupuestos universitarios en deportes están entre los 125m$ y los 250m$ al año. Ten en cuenta que está prohibido pagar a los atletas; ni siquiera en dietas o regalos. Así que los jugadores les salen gratis. Por eso no será sorpresa que algunos entrenadores universitarios ganen más que sus colegas en equipos profesionales. El famoso entrenador de baloncesto Coach K ganó en Duke en la temporada 2021 más de 12 m$, en torno a 1 m$ más que el entrenador mejor pagado de la NBA.
Los derechos de televisión del baloncesto universitario valen más de 1.000 m$ al año, y se espera que esta cifra llegue pronto a los 2.000 m$ al año. Los derechos de tv del futbol universitario tienen valores en ese rango también.
Uno de los eventos de mayor repercusión es el llamado March Madness. Son los playoffs finales que determinan el campeón de baloncesto masculino. Se celebran esencialmente durante el mes de marzo. Participan 68 equipos que se enfrentan en eliminatorias a partido único. Después de la ronda inicial, en la que se eliminan 4 equipos, los 64 restantes se enfrentan en una eliminatoria de estructura tradicional a 6 rondas: octavos de final regionales, cuartos de final, semifinales (el llamado Sweet 16), final regional, final nacional (final four) y el partido del campeonato. Hay que entender que, durante marzo, este es el evento deportivo del que más se habla en Estados Unidos, más que de cualquier deporte profesional.
El resumen es que el deporte universitario americano mueve más dinero, tiene más repercusión y está más profesionalizado, que muchas ligas profesionales a lo largo del mundo. Lo único que no es profesional son los propios atletas, como hemos hablado. Para muchas universidades, es una máquina de hacer dinero. Otras utilizan los beneficios de los deportes más populares para pagar los gastos de todos los demás deportes. El objetivo es tener a la universidad con el mayor número de equipos y atletas en puestos de relieve, en el mayor número de deportes, porque es la mejor campaña de imagen, y por tanto de captación de nuevos estudiantes (o, podemos decir, clientes), para los cursos siguientes.
Digo todo esto con un objetivo: explicar al lector que acudir a un evento deportivo universitario puede ser tan divertido y excitante, o más, que acudir a un evento profesional. El lugar en que vivo, la capital del estado de Carolina del Norte, es un buen ejemplo de esto. Tenemos solo un equipo profesional (los Carolina Hurricanes en la NHL). Pero tenemos varias de las universidades más importantes de Estados Unidos en un radio de 30 minutos, con un nivel estratosférico en todos los deportes. En baloncesto, por ejemplo, hay 352 universidades que participan en la liga de baloncesto en el país. Pues de todas ellas, el partido de baloncesto más importante de la temporada regular (el “clásico” de Estados Unidos) es Duke contra University of North Carolina. El precio de las entradas para ir a ver ese partido puede exceder los 3.000$ por asiento, superando incluso a las de la SuperBowl. Pues los dos equipos están aquí, en torno a la capital, en Chapel Hill y en Durham. En donde vivo, la afición acude esencialmente a eventos universitarios.
En otras ciudades es posible que no haya una descompensación tan grande a favor del deporte universitario. Pero la presencia de las universidades es más amplia que la del deporte profesional. Además, conozco a muchas personas que prefieren el ambiente de los eventos deportivos universitarios. Yo mismo te diré que prefiero ir al Dean Smith Center a ver a UNC, que al Madison SG a ver a los Knicks. Simplemente me lo paso mejor. Los estadios universitarios suelen reservar una parte de los asientos para los estudiantes, que animan con alegría y sin malos rollos a sus equipos. El ambiente es supersano y muy emocionante. También contribuye la banda de la universidad, que suele ocupar una de las gradas y toca y anima durante todo el evento, a veces con vistosas coreografías. Lógicamente la habilidad técnica de los jugadores está por debajo de los profesionales. Pero no olvidemos que en la universidad hay (y ha habido) estrellas que después cambiaron el deporte profesional para siempre. En 1979 la final de la NCAA de baloncesto la disputaron Michigan State contra Indiana State. Liderando Michigan estaba Magic Johnson. Liderando Indiana estaba Larry Bird. Ahí comenzó una rivalidad que marcó buena parte de los 80 en la NBA, y que cambió para siempre esa liga profesional.
Los precios de las entradas universitarias varían enormemente, pero suelen ser, en general, más baratas que los deportes profesionales. Un abono de temporada de UNC para el futbol cuesta entre 300 y 450$. El baloncesto puede ser más caro, porque los estadios tienen lógicamente muchos menos asientos.
Parques Naturales
En 2004 visité Estados Unidos por primera vez, como turista en aquel caso. Como parte de nuestra estancia hicimos un viaje en coche de la ciudad de Nueva York hasta Boston. Estados Unidos tiene grandes regiones bastante despobladas, especialmente en el Midwest. Pero el tramo que va de NYC a Boston es, probablemente, la región más densamente poblada del país. Yo esperaba ver casi un continuo de casas durante las 4 horas de viaje o, al menos, de pueblos uno detrás de otro, como puedes ver en cualquier costa española. Pues nada más lejos de la realidad. Durante más del 80% de ese viaje no pude ver ningún pueblo, ni una sola casa, y de hecho lo único que veía desde la autopista era un bosque tremendamente tupido y denso de arces y otros árboles, hasta donde alcanzaba la vista. Fue una sorpresa.
El mayor tesoro que tiene Estados Unidos es su naturaleza. Aquí no verás muchas ruinas históricas, ni catedrales espectaculares. Pero la naturaleza es increíble. Solo se me ocurre pensar que, quizás, Europa era así también hace 2.000 años, antes de que la superpobláramos o de que esquilmásemos sus recursos naturales durante siglos. Los americanos son conscientes de este tesoro y tienen una increíble red de parques naturales, que además gestionan y cuidan maravillosamente. Los parques naturales son sus catedrales.
Existe una jerarquía en estos parques, que podemos resumir en 4 categorías:
En el escalafón más alto están los Parques Nacionales. El primero fue el legendario Yellowstone (el del oso Yogi) en 1872. Con casi 9.000 km2 es claramente más grande que la Comunidad de Madrid. El apoyo de las diferentes administraciones hizo crecer esta red. Algunos presidentes, como el conservacionista Theodore Roosevelt, tuvieron gran impacto en su impulso a inicios del siglo XX. En la actualidad el National Park Service gestiona 424 zonas de las cuales 63 tienen la categoría de Parque Nacional. Estas zonas cubren una extensión equivalente a casi el 70% de España y reciben 300 millones de visitantes cada año, casi la población de Estados Unidos. Además de estos números espectaculares hay que tener en cuenta que todos y cada uno de los 63 Parques Nacionales son increíbles y únicos en todo el mundo; bien sea por su biodiversidad, por sus paisajes de quitar el aliento, por sus formaciones geológicas únicas o por cualquier otro motivo. El National Park Service tiene un presupuesto anual de 3.200 m$ y emplea a 20.000 personas. Más impresionante es todavía el número de voluntarios que colaboran con la organización donando su tiempo de forma desinteresada cada año: 200.000.
El siguiente escalafón lo ocupan los Parques Estatales. Cada estado tiene su propia organización y su propia red. Estos parques reciben 813 millones de visitantes cada año y preservan 69.000 km de caminos naturales para practicar el senderismo. Una gran mayoría de los parques estatales ofrecen la posibilidad de acampar. En total gestionan más de 210.000 emplazamientos de acampada y más de 8.000 cabañas, que se pueden alquilar por días, como los emplazamientos. Hay muchas otras actividades en estos parques. Los Parques Estatales acumulan 130 campos de golf, 147 pistas de ski, 306 piscinas públicas e, incluso, 292 marinas, para facilitar actividades de navegación de recreo.
A continuación, tenemos los Parques de los Condados (County Parks). La mayoría de los condados tienen una organización que los gestiona. Pero con algo más de 3.000 condados en el país no existe una superestructura que los agrupe, con lo que es difícil conseguir estadísticas consolidadas. El mayor parque gestionado por un condado es el Hill County Beaver Creek Park situado en Montana, con más de 4.000 hectáreas, más grande que el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, por ejemplo. No está mal para un condado en el que viven apenas 16.000 personas. El parque condal más antiguo es el de Branch Brook Park en Nueva Jersey, y fue establecido en 1895. Teniendo en cuenta que está a escasos 17 km de la isla de Manhattan es obvio que esta tierra, con sus 4.000 cerezos que florecen cada abril, no se habría preservado si no se hubiese declarado parque protegido. Para dar una idea más global de lo que podría suponer la red de parques de un condado, voy a tomar como ejemplo mi antiguo condado de residencia: Somerset en Nueva Jersey. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una ubicación a menos de 1 hora de la ciudad de Nueva York y en mitad del estado más densamente poblado de Estados Unidos. Pues incluso en esta situación este condado gestiona 12 parques muy bonitos y bien cuidados, acumulando un total de 5.700 hectáreas. El condado continúa comprando tierra para incrementar el área preservada y tiene el objetivo de llegar a las 8.300 hectáreas en los próximos años. Las actividades en estos parques incluyen: canoas y kayaks, esquí de fondo, parques para perros, jardines, golf, avistamiento de halcones, senderos para caminatas y bicicletas y para montar a caballo, minigolf, campo de vuelo modelo aeroplano, competiciones de remo, picnics, hockey sobre patines, natación, tenis, fotos para bodas o yoga, entre otros.
Por último, tenemos los parques gestionados por las ciudades y otras localidades. Uno podría pensar que en esta categoría estamos hablando de algo muy diferente a los parques que hemos visto en los apartados anteriores. Por ejemplo, es posible que Central Park en Nueva York te venga a la cabeza. Este parque ocupa 341 hectáreas del suelo más valioso del país, lo que lo sitúa como quinto parque más grande de la ciudad, y es visitado por 42 millones de personas cada año. Dentro de este parque está el museo más importante de Estados Unidos (el Met), un lago que ocupa 43 hectáreas, un zoo, 53 hectáreas de bosques, el Castillo Belvedere, la Fuente Bethesda, el precioso Conservatory Garden, 26 campos deportivos, 21 parques infantiles, 55 esculturas y monumentos y 36 puentes, algunos realmente bonitos. Pero Central Park es solo uno de los más de 1.700 parques que hay en la ciudad de Nueva York. Cierto que muchas ciudades no tienen tantos parques, pero ten en cuenta también que en Estados Unidos hay más de 108.000 municipios. Compara eso con los poco más de 8.000 de España. Sin embargo, no todos los parques municipales son de este tipo. Por ejemplo, el McDowell Sonoran Preserve en Scottsdale, Arizona, es el mayor parque municipal de los Estados Unidos, con más de 12.300 hectáreas. Entre otras amenidades incluye 290 km de caminos de senderismo, así como todo tipo de actividades deportivas. Existe otro parque urbano todavía mayor: el Chugach State Park en Anchorage, Alaska. Este tiene más de 200.000 hectáreas (o 2.000 km2). A pesar de que prácticamente todo el parque está dentro del término municipal de Anchorage, no lo contamos en esta categoría porque está gestionado por el Estado de Alaska. Entre estos dos extremos (Central Park y McDowell Sonaran) hay todo tipo de opciones. Pero el caso es que muchos parques municipales de Estados Unidos se parecen más a una gran reserva natural de un país europeo que al típico jardín que nos imaginamos cuando pensamos en parques de este grupo.
Sea cual fuere el parque en cuestión, tanto a nivel municipal como condal, están gestionados por un Departamento que habitualmente se denomina Parks and Recreation (como la serie de tv de Amy Poehler). Este departamento tiene mucha importancia. Hay que recordar que en Estados Unidos no tienen la enorme cantidad y variedad de celebraciones culturales que puedes encontrar en un país de la vieja Europa. Pero sí hay una costumbre social arraigada de disfrutar de los espacios naturales, en picnics, en acampadas, con los Boy o Girl Scouts, o simplemente paseando con la familia. Esto hace que la labor de Parks and Recreation tenga un gran impacto para los ciudadanos.
Picnics y entradas
La mayoría de los parques nacionales, estatales y algunos de los condales requieren el pago de una entrada. Habitualmente hay una garita en la carretera de acceso. Pagas la entrada al ranger y continuas hasta alguno de los aparcamientos designados. Los precios varían mucho. Por ejemplo, la entrada a Yellowstone cuesta 35$ por un vehículo (y todos sus ocupantes), 30$ por una moto, y 20$ por una persona que entre por otros medios (como en bici o caminando), por día que se visite. También puedes comprar un pase anual por 70$ que va a ser una mejor opción si vas a visitar el parque varios días, lo que es muy habitual en estos parques más grandes. En el otro extremo puedes tener parques con tarifas de 6$ por día y por vehículo.
Todos estos parques tienen, casi siempre, zonas acondicionadas para hacer picnics con mesas, bancos, cuartos de baño, áreas con sombra y, a menudo, barbacoas, uno de los deportes nacionales. Algunos parques también permiten reservar un albergue, comedor o, incluso, una barbacoa en concreto.
Senderismo
Los caminos están clasificados según su dificultad. Hay varias nomenclaturas, pero la mayoría de los sistemas consideran 5 niveles de dificultad:
Clase 1. Senderismo fácil, generalmente en un buen camino.
Clase 2. Senderismo más difícil que podría tener tramos fuera de un camino. La Clase 2 incluye una amplia gama de caminatas y una ruta puede tener exposición, rocas sueltas, pedregal empinado, etc.
Clase 3. Escalada trepadora sin cuerda. Es necesario utilizar las manos en diversos tramos, para progresar en la ruta. Esto puede deberse a una combinación de pendiente y terreno rocoso.
Clase 4. Escalada. Se requieren puntos de apoyo para las manos y los pies para avanzar hacia arriba o hacia abajo. La cuerda se usa a veces, porque las caídas pueden ser fatales. El terreno suele ser escarpado y peligroso.
Clase 5. Escalada técnica. La escalada implica el uso de cuerdas, mosquetones y anclajes.
Comprueba la señalización antes de adentrarte en un sendero, tanto de su dificultad como de su longitud. Ten en cuenta cuánto tiempo vas a necesitar para completarlo y cuánto tiempo de luz natural te queda hasta la llegada de la noche.
Acampada
Como comentábamos, muchos parques tienen área de acampada. Muchos están disponibles para reservar a través del servicio de reserveamerica.com. El precio varía bastante dependiendo del tipo de emplazamiento. Por ejemplo, en el Jordan Lake State Park en Carolina del Norte el coste por noche de un emplazamiento convencional es de 23$. Sin embargo, si el emplazamiento dispone de electricidad dedicada, típico para los que acampan con su caravana, el precio sube a los 62$ por noche. Yo he visto también emplazamientos para acampada de grupos grandes, emplazamientos primitivos (que quiere decir que están en medio del bosque y normalmente no tienen acceso cercano a un grifo de agua o a un cuarto de baño), e incluso he visto emplazamientos con establos en los que acampas… con tus caballos.
Algunos parques tienen un volumen muy grande de espacio de acampada. El parque de Jordan Lake que mencioné antes tiene más de 1.000 emplazamientos. Otros tienen muy poco sitio. He visto algunos en Nueva Jersey que tenían apenas unas pocas decenas de emplazamientos. El volumen de servicios y de actividades suele ir parejo con el tamaño del parque, lógicamente.
Los parques suelen tener totalmente prohibido introducir cualquier tipo de bebidas alcohólicas. Sin embargo, es una de las reglas que más se incumple. Eso sí, en caso de incumplirla, asegúrate de mantener el orden para no tener problemas. Algunos parques tienen reglas muy estrictas respecto de la manipulación de la comida. Esto sucede especialmente en los parques con muchos osos. Está prohibido tener la comida fuera del coche. Hay que tenerla en el maletero con el coche cerrado en todo momento, salvo cuando estés comiendo, lógicamente. En caso contrario, vas a atraer a los osos, lo que supone un peligro no solo para ti, sino también para los que estén ubicados próximos a tu tienda. Estos parques tienen también una especie de poste de acero con un gancho. Es obligatorio tener la bolsa de la basura colgada de ese gancho. El objetivo es dejar la basura fuera del alcance de mapaches y otros animales. Esto son solo algunos ejemplos. Si visitas un parque por primera vez, pide en la garita del ranger información sobre las reglas principales.
Los americanos van de acampada tremendamente equipados. Algunos llevan unas caravanas o unos autobuses de un tamaño que poco tendrán que envidiar con la habitación de un hotel. Otros optan por la tradicional tienda, pero no llevan solo la de dormir sino dos o tres más para hacer las comidas o pasar el rato. He llegado a ver alguno instalando una pantalla de cine de 4x6 metros, colgarla entre dos árboles e instalar un proyector para tener un cine al aire libre por la noche. No te cortes en llevar lo que quieras a un camping americano. Aunque te parezca que te has pasado tres pueblos, al llegar allí verás rápidamente que llevas una de las instalaciones más humildes.
Muchos parques tienen un host designado en cada zona de acampada, al menos durante la temporada alta. El host tiene uno de los emplazamientos más céntricos en la zona y suele marcar su presencia con una bandera o algún otro distintivo. Los hosts no son empleados. Son ciudadanos voluntarios. Habitualmente acampan durante unos pocos meses, no pagan tarifas de ningún tipo, pero tienen la obligación de ayudar a los campistas y proporcionarles información.
Programas de los ranger
Muchos parques con zonas de acampada organizan varias veces por semana, típicamente por la tarde-noche, clases o charlas de algún asunto habitualmente relacionado con la naturaleza. A veces son los propios ranger los que hablan y otras veces traen a algún profesor universitario para cubrir algún tema. Por ejemplo, algunos parques organizan charlas de astronomía, donde te dan algunas nociones de cómo y qué ver en el cielo nocturno, que en los parques suele ser espectacular por la falta de contaminación lumínica. Estas sesiones son habitualmente gratuitas.
Además de las sesiones de aula, los ranger organizan otro tipo de actividades durante el día. Por ejemplo, nosotros hemos ido a:
Avistar pájaros e identificarlos por su canto. La ranger nos recomendó una app de móvil que recibe el sonido e identifica el pájaro. Cada vez que encontrábamos un nuevo pájaro la ranger nos daba algunas nociones de la especie.
Buscar salamandras. Hemos ido a ríos y zonas húmedas a buscar estos anfibios. Teníamos orden de no tocar el animal, hasta después de que fuese identificado por el ranger, ya que la piel de algunas es venenosa.
Encontrar el rastro de coyotes por las marcas que dejan en el terreno, incluidos sus restos orgánicos.
Ir a ver a osos negros. Cuando íbamos de acampada en Pensilvania nos encontrábamos con osos negros adultos en cada viaje. En varias ocasiones hemos estado, incluso, a un metro escaso de estos animales.
Otro programa que te recomendaré, si tienes niños pequeños, es el de los Junior Ranger. Lo tienen en todos los parques nacionales. Al llegar al parque visita la oficina de información de los ranger. Allí entregan a los niños una hoja con una serie de actividades que tienen que completar. Son distintas en cada parque. Hay cosas del estilo de avistar 3 tipos de pájaros y anotar en el mapa los lugares de los avistamientos, o dibujar alguna planta autóctona. Cuando completan las actividades, vuelves a la oficina, los niños entregan la hoja al ranger de turno. Les toman una especie de juramento y les entregan una chapa con la forma del escudo de los ranger, y con el nombre del parque, que les otorga el rango de Junior Ranger. No te imaginas la ilusión que les hace a los peques.