El tenis alarga la vida... un montón
El tenis es uno de los deportes que más me gustaba practicar de chaval y una actividad deportiva que he retomado recientemente. Aquí cada uno tiene sus gustos y es lógico que optemos por lo que nos apetece. En este sentido todos los deportes son beneficiosos para la salud, al menos en teoría. ¿Pero son sus beneficios similares o presentan diferencias significativas?
Empezamos por lo básico. Un estudio de 2011 de Guenther Samitz de la Universidad de Viena (entre otros) analizaba datos epidemiológicos de más de 1.3 millones de personas intentando averiguar qué actividades tenían un mayor impacto sobre la tasa de mortalidad. El RR (o riesgo relativo) del grupo que practicaban “ejercicio o deportes vigorosos” fue de 0.78 y mostró la mayor reducción de riesgo. Es decir, las probabilidades de fallecer de los que practican este tipo de ejercicio eran un 22% menores que las de las de la población en general (o, específicamente, del llamado grupo de control). Los datos de origen provenían de varios estudios incluyendo personas de varios continentes, y, en media, se incluía un seguimiento de dichas personas durante más de 10 años. Es decir, estamos hablando de un estudio masivo. A continuación, venían otros factores como “actividades de ocio moderadas y vigorosas” (RR=0,86), “actividades moderadas de la vida diaria” (RR=0,90) y “caminar” (RR=0,93). Caminar es bueno, pero la reducción de riesgo de fallecimiento que te proporciona no es, lo que se dice, enorme.
Estos serían algunos ejemplos de actividades deportivas según su nivel de exigencia:
Ligeras: Caminar, cortar el césped, actividades del hogar.
Moderadas: Ciclismo (5-10 millas por hora), Yoga, Tenis (dobles)
Vigorosas: Ciclismo (>10 millas por hora), Tenis (individual), Correr, Baloncesto, Fútbol.
El caso es que, aunque las conclusiones son interesantes, no son realmente muy novedosas. Ya teníamos todos claro que practicar deporte alarga la vida. Más interesante sería saber qué deportes ayudan más y cuáles menos. Y esto es, precisamente, lo que un grupo de investigadores, entre los que se incluía el finlandés Pekka Oja, se propuso averiguar. Estudiando datos de una cohorte de más de 80.000 británicos publicaron sus conclusiones en 2017:
Ciclismo: HR=0,85
Natación: HR=0,72
Deportes de raqueta: HR=0,53
Aerobic: HR=0,73
Fútbol y Correr: sin reducciones significativas.
En este caso HR es abreviatura de Hazard Ratio. Aunque tiene su propia definición matemática lo esencial es que conceptualmente es “similar” a riesgo relativo. En resumen, el HR refleja la probabilidad de que suceda una desgracia. La población en general tiene un HR=1 y, por tanto, cualquier número por debajo supone una reducción de un x% de dicho riesgo. Estoy simplificando la explicación, pero esto no es un artículo de matemáticas. Sigue los enlaces si quieres saber más.
La tabla anterior refleja la reducción de riesgo para cualquier tipo de enfermedad. Si nos centramos solamente en los ECV (Enfermedades cardiovasculares, que son el conjunto de dolencias que supone una mayor tasa de mortalidad en los países desarrollados), los resultados serían estos:
Natación: HR=0,59
Deportes de raqueta: HR=0,44
Aerobic: HR=0,64
Fútbol, Ciclismo y Correr: sin reducciones significativas.
Es decir, si practicas deportes de raqueta el riesgo de mortalidad se reduce como a la mitad. Y, sin embargo, hay otros deportes que, aunque suponen un esfuerzo aeróbico similar y una activación de la circulación comparable, no producen un impacto beneficioso en este parámetro tan importante.
Estos datos causaron un revuelo enorme en la comunidad científica y lanzaron a otras organizaciones a continuar investigando. Un estudio que se cita con frecuencia es el de la Copenhagen City Heart Society de 2018 en el que un grupo de investigadores, entre los que citaré a Peter Schnohr, analizaron datos de una cohorte de más de 8.000 personas sobre un periodo entre inicios de los 90 hasta el 2017. Este es un estudio de observación, lo que quiere decir que la relación causa efecto no queda científicamente demostrada. Pero es que el objetivo del estudio era super interesante y muy ambicioso. Vamos a determinar cuántos años alargamos nuestra vida en función del deporte que practicamos. Estas fueron las conclusiones. Si un grupo sedentario comenzaba a practicar periódicamente un deporte este era el impacto en su esperanza de vida:
¡Toma ya! Casi 10 años más de vida por jugar al tenis. Un estudio más reciente (2022) realizado en Estados Unidos por investigadores como Eleanor L. Watts analizó datos de más de 250.000 personas. La conclusión fue, de nuevo, que los deportes de raqueta eran los que proporcionaban la mayor reducción en riesgo de mortalidad por cualquier causa. Sin embargo, en este estudio americano el jogging salía mejor parado que en el estudio del 2011.
Aunque más investigación puede ser necesaria para calibrar mejor las diferentes circunstancias, el hecho de que los deportes de raqueta sean los campeones una y otra vez, y sus beneficios sean tan marcados, tiene que tener una causa. Sobre esto se ha especulado mucho en estos últimos años. Estas son algunas ideas al respecto. Sin embargo, dejo claro que no hay estudios definitivos todavía para aclarar estas causas.
Cardio. Lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro. Esta razón es obvia y explicaría porqué el deporte, en general, resulta de ayuda. Sin embargo, no aportaría ninguna información respecto de porqué los deportes de raqueta son más beneficiosos que otros.
Salud Cognitiva. Los deportes de raqueta te obligan a un esfuerzo constante de coordinación ojo-mano. Tienes que calcular la trayectoria de la pelota y tomar decisiones muy rápidas sobre la dirección de tu siguiente golpe en función de tu colocación, la de tu oponente y las habilidades de cada uno. En resumen, supone un esfuerzo mental constante y significativo. Se considera que este tipo de tareas ayudan a prevenir un amplio rango de enfermedades.
Fortaleza ósea. Los deportes de raqueta implican movimientos continuos en diferentes direcciones apoyando tu peso, lo que, con el tiempo, puede mejorar la densidad y la fuerza de los huesos. Unos huesos más fuertes pueden ayudar a prevenir la osteoporosis y las fracturas, que son más prevalentes al envejecer.
Actividad social. Esta es otra causa sobre la que se ha especulado mucho. El hombre es un animal social y los beneficios para la salud de estas actividades son indudables. Los deportes de raqueta suelen practicarse en parejas o en grupos, lo que fomenta las conexiones sociales. Incluso aunque tu modalidad sea la de individuales, en los descansos cada dos juegos charlas un poco con tu rival. El que nada, corre o practica el ciclismo en solitario no disfruta de dichos beneficios.
Un comentario respecto de la cuestión de los huesos y las articulaciones. Es posible que hayas llegado a una edad en la que tus rodillas estén desgastadas y que no puedas ya percutir la articulación, lo que te impediría trotar y correr, pero no andar a buen ritmo. En ese caso estarías bastante limitado para poder jugar al tenis o incluso al pádel. Sin embargo, creo que podrías considerar practicar ese deporte que está barriendo en tantos países, llamado pickleball. Dado el tamaño reducido de la pista es posible practicarlo sin hacer grandes carreras. Desde el punto de vista aeróbico es un tanto limitado, pero si los estudiosos están en lo cierto en las causas por las que los deportes de raqueta son beneficiosos, muchos de dichos beneficios deberían de estar también presentes en el pickeball.